martes, 23 de septiembre de 2008

Crisis existencial


Actualmente estoy pasando por una de las mayores calenturas de mi existencia desde la pubertad, entendiendo calentura como un apetito sexual desmesurado. Por otro lado, nunca había creído tanto en el amor como ahora, y aunque no tengo razones para hacerlo, sino que es una creencia espontánea y sin fundamento, mi consciencia me impide, simple y despreocupadamente, liberarme del lastre que son los instintos, obligándome a, por las buenas, hacer uso de mi mano izquierda o conseguirme novia de una puta vez, en lugar de llamar a una de mis amigas incondicionales o persuadir a alguna otra señorita para que me haga el favor.

¿Qué debo hacer Dios mío?

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Justificaciòn Breve


He tenido un montòn de problemas para postear y comentar en los blogs que tanto disfruto, crèanme. Ahora mismo estoy iniciando un viaje fuera del paìs, por lo que es posible que se me siga dificultando postear, aunque igual y los sorprendo con una bitàcora diaria del mismo, uno nunca sabe.

Por ahora les cuento que me fui a las bellas playas del Caribe mexicano en el puente y fue màs o menos asì:

Dìa 1: Bebì durante la tarde -estando enfermo- y en la noche me dio una fiebre endemoniada, me quedè solo en el cuarto del hotel, pasando una de las peores noches de mi vida, mientras mis amigos y amigas se embriagaban.

Dìa 2: Tomè muy poco y me sentì dèbil todo el tiempo, sì salì pero la lìbido la tenìa por los suelos a causa de la fiebre del dìa anterior, me sentìa impotente en -tèrminos clìnicos- lo que me hizo pasar una noche sobrio y sin deseo sexual, algo extremadamente raro, pero al final, interesante, pues pude observar los efectos de Baco y Eros en otras personas (jeje).

Dìa 3 y ùltimo: Me puse una borrachera de campeonato, lo ùltimo que recuerdo fue que convencì a dos señoritas de acompañarme al hotel, bajo la promesa de que le presentarìa a un amigo bien parecido a una de ellas y no fue asì, aunque les dije que si me daban una oportunidad podìa cumplirle a las dos (jaja estaba muy pedo), no accedieron a subir sòlo conmigo. Al dìa siguiente me di cuenta de que habìa estado tocando en la habitaciòn equivocada, por lo que, evidentemente, ninguno de mis amigos pudo salir para cumplir con la misiòn... ni modo, otras màs que se me fueron a causa del alcohol, la verdad es que fue mejor asì, nomàs hago esas cosas -pocas veces- cuando estoy ebrio y la mayorìa de las veces me arrepiento.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Historia Etílica


Era un viernes en el antro, fui a orinar por primera vez en la velada, el mingitorio era comunal, de esos que no tienen división y le encantan a los homosexuales. Todo transcurría normalmente hasta que un sujeto, en estado de ebriedad, irrumpió en mi espacio personal intentando desplazarme para responder a sus necesidades fisiológicas, yo no lo permití y, oponiendo fuerza con la pierna y el codo, logré finalizar la tarea sin tener que moverme, mientras que con vehemencia le dije "¿Qué te pasa pendejo?". Me dirijí al lavabo para limpiar mis manos y tal vez peinarme un poco. Estando de espaldas escuché que alguien dijo "¿No que no te quitabas cabrón?", giré la cabeza, sólo para percatarme de que había sido el mismo individuo, que ahora me dirigía esas ridículas palabras.

Evalué a mi adversario y vi que mis posibilidades eran muchas pues, aunque un poco corpulento, era menos alto que yo y se notaba bastante ebrio, por lo que tranquilamente contesté, "pues es que sólo vine a mear güey, no a comparar penes como tú ¿tienes algún problema?". A manera de amenaza, me preguntó si quería ir afuera, a lo que yo, ya encabronado respondí mientras me dirigía a la puerta del baño, "ya estoy yendo pendejo, vente".

"¡Ni madre cabrón!" exclamó mientras se me avalanzaba por la espalda y me tomaba del cuello con un brazo. Haciendo uso de mi fuerza y destreza física que, en aquel entonces no estaba tan mermada por el sedentarismo y el alcohol, logré zafarme y ponerlo en una posición incómoda, y así atestarle un primer golpe, el segundo fue interceptado por tres sujetos de seguridad, que habían llegado en cuestión de segundos. Yo, invadido por la ira, no dejé de soltar patadas y puñetazos que no lograban superar la barrera que formaron los tres gorilas, él, desde el otro lado, me señalaba y gritaba amenazas que no pude entender.

Ninguno de los dos, por negligencia de los guardias, fuimos retirados del recinto, unicamente nos dijeron que nos calmaramos, a él lo sacaron primero del baño y luego a mí. Me acerqué a su mesa para decirle que saliera y me interceptó un señor de aproximadamente cuarenta años con facha de judicial: moreno, robusto, bigotón, pelo corto y con esos pliegues característicos en la nuca, semejantes a una lonja. Me dijo que no me metiera en problemas y que me fuera, yo le dije que sólo quería sacarlo para que nos arreglaramos, pero al ver la posición combativa de los tres sujetos que conformaban su grupo, preferí ir a buscar a mis amigos, quienes me advirtieron que se trataba de un grupo de narcomenudistas, y que mejor ya lo dejara por la paz. Sin más, me tragué el coraje y me fui a mi casa, no podía seguir la fiesta en esas condiciones.

Aproximadamente dos años después, aquél sujeto fue desaparecido, causó conmoción porque a pesar de tener antecedentes penales y ser conocido como una persona problemática, pertenecía a una familia acaudalada y conocida en esta ciudad. Hace un par de meses, tras aproximadamente ocho semanas de desaparecido, sus restos fueron encontrados, no se sabe si fue quemado antes o después de morir.

Creo que tomé una sabia decisión aquél día. Aunque nunca fui buscapleitos, hace un par de años era más impulsivo, la violencia sólo incita violencia, y mis bajos instintos prefiero desahogarlos en un ring o en la cama.

martes, 2 de septiembre de 2008

Mi novia Polly III


Yo estaba cómodo con la situación, no padecía de celos. Ella, por el contrario, aunque nunca escuchaba de mis otros asuntos, me hacía sutiles reclamos acompañados de falsas promesas que, terminarían por convencerme, después de todo, ya habían pasado como dos años de mi anterior relación.

...y sí, me ilusioné, ella se notaba interesada al grado de poner fecha a la ruptura, y a mí, comenzó a atraerme la idea de tener una relación seria, tal vez era buen momento. Por supuesto la fecha pasó y dicha ruptura no llegaría. Solamente le reclamé una vez, para mi disgusto, "lo siento" fue la única respuesta que obtuve ¿cuál era su afán de mentirme, si nunca le había pedido cuentas? pasarían alrededor de tres meses hasta que volviera a llamarme.

Soy partidario de la sinceridad, es mi manera de tener la consciencia tranquila aún siendo egoísta.

*Cabe aclarar que esto tiene más de tres años, muchas cosas han pasado desde entonces, esperen los siguientes capítulos.