viernes, 31 de octubre de 2008

Breve actualización del día de muertos


- Qué pedo G, qué van a hacer hoy, no van a la fiesta de X?
- Qué pedo we, pos eso andamos viendo, creo que vamos a ir a cenar y luego a la hacienda abandonada con las niñas.
- Jaja en serio?, mejor vayan a un motel, pinches miserables.
- Jaja no we, neta, es que está bien chingona, sí asusta!
- Mmmmmm, neta van a ir?
- Sí, no te apuntas?
- Neeeeel wey, no mames pinches pendejos, me pueden encabronar sus pendejadas pinche bola de ñoños, nonono neta chinguen a su madre cuantas veces respiren por ser tan pinches pendejos, ay ay! la hacienda abandonada, están de la verga de verdad, ni parece que sean profesionistas, pinche hueva que me dan, sáquense a la verga.
- Jajaja pinche mamón
- NO es mamada wey, estoy hablando en serio, pinches pendejos.

- ...

- ...

JAjaJAJAajajjAJAJajaja

- ...

- Bueno, nos vemos luego tons, ai me saludas a todos, se lo lavan.

- Órale, igual.


*clac*

(verga, qué pendejos!)

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En otras noticias, ya tengo chamba, yajuuuuuuuuuuuuu!

Pd. Hoy me voy a disfrazar de vampiro.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Tiempo Rial


Ni cuenta me di de que pasaron cinco días desde mi último post, el viaje con mis padres está a punto de terminar y mi regreso a la rutina se aproxima. Llego el viernes a mi ciudad y planeo ponerme una buena peda con mis cuates. El sábado tengo una fiesta y el domingo ya quedé en ver pelis con una amiguita jijiji. Debido a que me ausenté un mes, regreso desempleado, así que desde el lunes me tengo que poner las pilas para conseguir alguna chambilla hasta febrero, que es cuando aparentemente me voy al defectuoso a vivir. Por el momento eso es todo, espero poder dar noticias el lunes, a ver si el siguiente capítulo de "Mi novia polly" o algo así.

Saludos.

viernes, 10 de octubre de 2008

Reunión


Aunque mi pronóstico era encontrar únicamente, a gente de la tercera edad y adultos maduros, inmediatamente noté en la concurrencia, una fulminante mirada que brillaba bajo unas afiladas y cautivadoras cejas. De un cuarto de siglo y sumamente atractiva, lucía un pantalón blanco entallado y un generoso escote.

Como siempre, en esas reuniones, me limitaba a escuchar a los ancianos y, si era prudente, intervenir con algún comentario breve. Pero esta vez, mientras sostenía con solemnidad mi copa y escuchaba atentamente a los caballeros, la observaba a intervalos a través de la gente. Al igual que yo, se encontraba generacionalmente desubicada.

Cruzamos miradas y mantuvimos un prolongado contacto visual que finalizó en una sonrisa. El siguiente paso sería buscar entablar una conversación, la oportunidad llegaría, cuando se dirigiera a la mesa de los bocadillos, lugar en el que sospecho, permaneció maliciosamente el tiempo suficiente para que yo hiciera mi movimiento.

Conversamos fluidamente más de una hora, bromeamos y, mientras reía, posó una mano coquetamente en mi pecho, lo que me hizo imaginar una discreta fuga que terminaría en alguna habitación de la casa pero, no pasaría ni un minuto antes de que mi madre, con mirada y voz amenazadora, me interrumpiera diciendo: -¿Ya conoces a la NUERA de DD?

para después susurrar –tiene dos hijos-.

lunes, 6 de octubre de 2008

Confesión Colectiva


Señoritas, como muchas de ustedes ya sabrán, los hombres, mientras nos falte el sexo, somos unos pajeros de mierda. Podemos estar tres días sin comer pero difícilmente sin eyacular, sin embargo, ésta descarga de gametos es sumamente benéfica, y no hablaré de cáncer prostático o cuestiones fisiológicas que se sobreentienden, sino de la ruptura de dos entes: el hombre que ustedes ven y conocen, y el que se encuentra en una constante lucha por mantener el estatus de “civilizado”, aquél al que… le urge una paja.

Y es que los hombres pasamos por un ciclo al que denominaré “El ciclo de la leche”, que comienza a partir de la eyaculación y finaliza en el momento en que dicha necesidad vuelve a apoderarse de nosotros. Durante “El ciclo de la leche”, está presente la lucha antes mencionada: vida en sociedad vs instinto animal. Éstas fuerzas conforman la voluntad del sujeto en diferentes proporciones dependiendo de la etapa en la que dicho ciclo se encuentre. En los minutos posteriores a la eyaculación, por ejemplo, tiene amplio dominio el hombre sereno, el que puede realizar tareas cotidianas sin distraerse, el que da lugar a la lectura, al ocio, sin embargo, mientras el tiempo transcurre y las gónadas trabajan, su contraparte gana un terreno que, aunque poco visible ante los ojos de la gente, llega a perturbar considerablemente al sujeto, haciéndolo actuar de maneras, francamente, poco dignas que, por respeto a mi persona y a los demás hombres del mundo no ejemplificaré.

No obstante, sí me tomaré la licencia de advertirles, queridas lectoras, que es muy probable que aquél, que les pregunta cortésmente cómo les va, las desvista con la mirada al mismo tiempo, y que, el que pronuncia bellas palabras detrás de un teléfono o computadora, esté frotando inadvertidamente sus genitales.

En pocas palabras, si lo que buscan es sinceridad y sensatez, mejor empiecen por hacernos una buena paja.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Espera


La desesperación comenzaba a apoderarse de él, a desgastarlo, se sentía en un panóptico, observado por miradas inquisitivas que poco a poco, lo despojaban de su serenidad y lo ponían al borde de un ataque de nervios. El lugar era caluroso y húmedo como una mazmorra, pero recargado de objetos que lo agobiaban, objetos que parecían acorralarlo y empezar a invadir su espacio vital. Por su mente pasaba una sola cosa, una oración silenciosa que se repetía cíclicamente: “que no me interroguen”. Cada segundo parecía eterno, le hacía preguntarse si valía la pena ese suplicio, contemplaba el lento transcurrir de las manecillas del reloj, mientras una gota de sudor descendía por su sien, cuando de repente, un sonido salvador colmó la habitación:

Tun tun tun tun tun “¿verdad que no me tardé nada mi amor?”