lunes, 24 de noviembre de 2008

¡Qué poca madre!


Una vez, cuando estuve en el extranjero de intercambio, fui a un viaje de tres días con puros estudiantes, era una gran oportunidad para ligar que yo, ni tardo ni perezoso, aproveché muy bien.

La primera noche, mientras me encontraba bailando con una gringa, una turca de muy buen ver se acercó al grupo en el que me encontraba y empezó a bailar de lo más sexy, por lo que yo, como ganador y borracho que soy, tuve que hacer a un lado a la norteamericana y empezarle a bailar pegadito a la otra, quien se mostró contenta con mi cercana presencia y, cuando cuando cambiaron el reggaeton por algo menos bailable, nos pusimos a platicar hasta que me dijo que regresaría al hotel a dormir, y yo, que soy caballero, me ofrecí a acompañarla, así que como premio por mi galante acción, accedió a pasar la noche conmigo.

No entraré en detalles porque como les digo, soy un caballero, pero la pasamos tan bien que hasta nos pusimos cariñosos, la turquita me había encantado y me hubiera gustado probar suerte con ella por un tiempo, los dos estabamos de intercambio en la misma ciudad y en ese entonces me sentía un poco solo estando lejos de mi tierra, sin embargo, a diferencia de mí, a ella le quedaba muy poco tiempo de intercambio por lo que no quería involucrarse en algo más serio, así que me evitó lo que quedaba del fin de semana, dijo ella que, "por temor a enamorarse".

Chale, la neta sentí bien culero el segundo día cuando me ignoró, era yo más joven y fue algo así como un enamoramiento relámpago, creo que en parte ocasionado por el mismo rechazo -¡hija de puta!-, y aunque el tercer día ya estaba yo de nuevo con la gringa del principio, debo admitir que seguía pensando en mi turquita =(.

Y así fue como me usaron de one night stand, yo pensaba que eso sólo le pasaba a las mujeres, así que me sentí como una señorita. Hasta la fecha estamos en contacto por medio del Facebook y seguido la invito a México y ella a Turquía, a ver si un día se anima y me compensa por el mal rato que me hizo pasar, aunque con la noche que pasamos, creo que quedamos tablas.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Recuerdos


Una tarde, de hace como unos cuatro o cinco años, me desperté de una no merecida siesta con una desagradable sensación. Tenía acidez, un poco de dolor en el estómago y sed pero, paradójicamente, el agua fría pasaba como si fuera ácido a mi estómago. La verdad es que el malestar no era insoportable, y yo siempre he sido descuidado, por lo que me acostumbré y lo adapté a mi forma de vida cada vez que lo padecía, lo cual empezó a ser bastante seguido.

Aproximadamente unos dos años después, sintonizando algún canal de televisión, vi un comercial que describía todos mis síntomas, no recuerdo si era de genoprazol o algún otro medicamento para la gastritis, pero me sentí bastante estúpido al dejar pasar por tanto tiempo, una enfermedad nada desdeñable.

A partir de ese momento, aunque seguí conservando los mismos hábitos poco saludables, ya nunca fui el mismo, ahora sabía que tenía gastritis y, cada vez que cenaba unos tacos al pastor bien condimentados y acompañados con unas cervezas, decía:

-¡Puta madre, la gastritis que voy a tener mañana!

Pero bueno, ahora soy más responsable y salvo por algunas temporadas, suelo cuidar más mi alimentación, y no he requerido medicamentos para lidiar con la enfermedad.

Cuídense muchachos, cuídense de la gastritis.

Pd. Usen condón, también.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Historia Etílica


Ayer fui a una fiesta de Halloween, algo atrasada, lo sé, de hecho pensé disfrazarme de Santo Clos, pero al final me dio hueva y opté por hacer un nudo de ahorcado y ponérmelo de corbata. Pero bueno, eso no es lo importante, si es que hay algo importante en todo esto.

La cosa es que en la fiesta me encontré a una amiga que, a cada rato me quiere hacer partícipe de la infidelidad a su novio y, aunque la he complacido en un par de ocasiones (el mismo día jaja), no siempre me gusta, en primer lugar porque no vale tanto la pena, en segundo porque conozco a su novio y, aunque no es mi amigo, no me cae mal y nos hemos puesto ebrios en varias ocasiones y, en tercer lugar, porque creo que su novio tiene lo que se requiere para madrearme.

Enseguida llegué se acercó a saludarme muy afectuosamente, y la verdad, es que ayer sí andaba medio dispuesto pa echarme unos rounds con ella, tons, al ver que no había moros en la costa (el novio) le correspondí las insinuaciones y ya estaba yo listo para lo peor/mejor -mi lenguaje corporal me delataba- cuando de repente, escuché a alguien proferir mi nombre con una voz que me resultó muy familiar. Era el novio disfrazado de Darth Maul, el sith rojinegro de la Guerra de las Galaxias, había estado todo el tiempo en la fiesta y yo ni en cuenta, hasta ayer creo que el güey no me veía como una amenaza, y la verdad es que no lo soy, puesto que mi interés por su novia es muy esporádico y unicamente carnal, pero bueno, aunque amistoso pude notar su desconfianza, lo cual no es precisamente un incentivo para meterme en esos terrenos otra vez.

Después de un par de diálogos con los dos, uno que otro chistorete pa aliviar la tensión, me despedí:
-Nos estamos viendo por aquí
Y al final la noche, estaba yo hasta el culo bailando salsa y cumbia con unas amigas, y ahora me encuentro escribiendo esto con una cruda bastante respetable.


Pd. Me desperté y todavía tenía puesto el nudo.