viernes, 23 de octubre de 2009

Alerta: Post de contenido escatológico


Para bajarle un poco a la seriedad de la última entrada, escribiré de cuando utilizaba las redes sociales para buscar sexo, o sea, hace muy poco (ahora sólo las uso para fisgonear a mis amigas buenorras).

Un día me encontré con el perfil de una señorita cuyas fotos eran de sobremanera sugerentes, por lo que procedí a agregarla como "amiga". A los pocos días tuve la oportunidad de chatear con ella y, sin yo tener que insinuar nada, terminamos hablando de sexo, así que, ni tardo ni perezoso, la invité a "ver películas" en mi casa.

Total que accedió y a los pocos días nos encontrabamos acostados en mi cama, iluminados únicamente por el brillo del televisor, que seguramente proyectaba las imágenes de alguna comedia romántica. Antes de terminar los anuncios (si es que los hubieron) yo ya había dado el primer paso para tener un encuentro sexual sin compromiso que, si no fuera por dos detalles que me perturbaron bastante, hubiera sido como cualquier otro.

No es por menospreciar mis destrezas sexuales ni mis respetables dimensiones, pero la susodicha se aventaba unos gemidos TAN exagerados que me causaron risa e incomodidad, imagínense a una gata penetrada por la versión felina de Ron Jeremy, o mejor dicho, por Ron Jeremy. Me dio la impresión de que la señorita había visto demasiado porno, pero bueno, como no soy una persona quisquillosa, terminé el acto so pena de alborotar a los vecinos, pero lo peor y más desagradable vino cuando al extraer mi miembro recubierto de latex, lo encontré con algo de sangre, cosa que, dadas las circunstancias, me pareció muy desagradable.

Yo no sé si le llegó en ese momento o simplemente no tuvo la delicadeza de comentarme que estaba reglando, pero a raíz de eso, fui más moderado y cauteloso con esos encuentros.

lunes, 19 de octubre de 2009

Acerca de LyFC


Por lo general no toco temas de política en mi blog, pero el día de hoy, con el caso de
Luz y Fuerza del Centro (LyFC), haré una excepción.

Para los que no estén informados, LyFC era un organismo público que controlaba parte importante de la energía eléctrica nacional y que, hasta hace unos días, fue suprimido por resultar éste, poco rentable y muy corrupto, cosa que no pondré en duda.

Lo que me molesta de todo esto, es la postura que ha tomado la mayor parte de la gente que parece estar a favor de la eliminación de este organismo, por pura envidia, pues no les agrada tener a un vecino o conocido que trabaja menos horas, que tiene más prestaciones, y mayor seguridad en su empleo, como es el caso de los trabajadores de LyFC gracias a su sindicato (SME) que, no voy a negar, consigue muchos de los "privilegios" por vías no legales. Pero yo me pregunto ¿sirve de algo quejarse bajo la premisa "o todos coludos o todos rabones"? ¿Por qué no peleamos por nuestros derechos en vez de aplaudir cuando los de los otros son despojados?

Y pongo entre comillas "privilegios" y en negritas derechos, porque si comparamos objetivamente los mentados "privilegios" de los que gozaban los trabajadores de LyFC, nos daríamos cuenta de que son a penas equivalentes a prestaciones que trabajadores reciben en otros países en los que hay mejor distribución de las riquezas y, por lo tanto, mejor calidad de vida. Pero la gran mayoría de los mexicanos estamos acostumbrados a ser explotados sin chistar, por terror al latente desempleo, permitiendo así a los empresarios, subastar los salarios al mejor postor (más horas por menos dinero).

¿Quién puede decir que le ha costado un peso de su bolsillo la manutención de dicho sindicato? “Todos, con nuestros impuestos”, pues les tengo noticias, ese dinero, al igual que el 90% de los recursos mexicanos (¿acaso es novedad?), iba a ser dilapidado en los antojitos de los verdaderos poderosos, de los verdaderos ladrones. Ahora, con la entrada de una institución "más eficiente" (la CFE), la industria eléctrica del país será más productiva, pero como siempre, nada de esa productividad será invertida en el bienestar social, no habrá más dinero para la educación, cultura, salud o vialidades, por el contrario, habrá un aumento considerable en las tarifas, un golpe directo a nuestros bolsillos, mientras que el patrimonio del país, ahora sin el obstáculo de un sindicato, estará en bandeja de plata para ser privatizado, lo cual, dicho sea de paso, es la verdadera razón del gobierno mexicano para suprimir LyFC, si no pregúntenle a los argentinos, que ya pasaron por eso.

Deberíamos ser un poco más inteligentes y pensar también en las 40,000 familias que se quedan sin ingresos, en los 40,000 nuevos gladiadores en el circo del desempleo, en las miles de personas que dejarán de consumir en nuestros restaurantes, bares, centros de entretenimiento y comercios en general.

Habría que identificar bien quienes son nuestros enemigos.

sábado, 10 de octubre de 2009

Cof cof, no me estaba riendo... en serio


A menudo me acusan o me reclaman cosas que, por mi manera de pensar o porque en realidad carecen de importancia, considero irrelevantes. Cuando eso pasa, no puedo evitar reirme, y no con la intención de ofender, por cinismo, ni por el grado de veracidad de la acusación, sino por razonamientos como estos:

- "¿si lo hice o no, cuál es la diferencia?"

- "he hecho cosas que son realmente malas y tú me reclamas esta pendejada"

- "no lo hice, pero pude haberlo hecho y tampoco me habría importado"

Y es que el autor de este blog, un tanto nihilista, siempre ha pensado que en general, las personas se toman demasiado en serio, pero más importante, tienden a achacar sus propios conflictos a lo que sucede a su al rededor, y uno, que no es psicólogo de nadie y tiene sus propios problemas, encuentra en la risa la mejor medicina.

jueves, 1 de octubre de 2009

Reencuentro II


De los cuatro días que estuve de regreso, Polly fue la persona a la que más vi, a diferencia de los demás, sentí que nunca dejamos de vernos y nuestras pláticas fueron tan banales y fluidas como siempre, siento que nuestra relación sobrepasó la amistad, pero tomando un camino diferente al del amor, simplemente nos queremos mucho. Nos dimos unos cuantos besos -mea culpa- y creo que ambos sentimos la presencia de lo que no fue, ni será.