Hoy me desperté tarde y con la hermosa sensación de haber dormido todo lo que no había dormido en días, después de una semana de mucho trabajo y poco sueño, lo último que uno quiere es pensar, así que voy a quedarme en cama, ingerir comida chatarra, rascarme los huevos, ver alguna comedia burda o película de acción y, para ser congruente con mi estado de ánimo, contarles una anécdota simplona a la que llamaré "Hipocresía":
Estaba en mi casa viendo películas con una amiga (no debería advertirles pero cada vez que veo películas con alguna amiga, mi intención es tener sexo con ella) pero bueno, como les iba diciendo estaba viendo películas con una amiga y, sutilmente llevé su mano a mis genitales, ella comenzó a acariciarme timidamente y después con cierto ímpetu que pude notar cuando me vi despojado parcialmente de mis pantalones y ropa interior. Al notar su excitación coloqué mi mano en su cabeza y la encaminé con delicadeza hacia abajo (no sé por qué la mayoría de las mujeres necesitan un empujón para realizar ciertas labores), ella se resistió y dijo convencida -no te la voy a chupar-, así que para no prolongar un momento incómodo contesté -bueno, entonces dame un beso-.
Llamo "Hipocresía" a ésta historia ya que al decirle lo anterior, al pedirle que me diera un beso, ella pareció entender otra cosa, pues asintió con la cabeza y tranquilamente se acercó a mi erección para darle un beso... y luego otro... y otro... y así se siguió un buen rato mientras yo permanecía mirando la televisión y pensando: "Esto te sale bastante mejor que hacerte la pudorosa..."


