domingo, 18 de enero de 2009

Tuiter


Ayer dizque no iba a salir porque hacía frío y quería quedarme a ver películas en mi casa entrepiernadamente pero como no hubo quien se ofreciera, de la depresión tan grave que me entró, tuve que salir a tomar con unos amigos sin imaginar que vería el amanecer con una botella de ron añejo encima (al decir encima, por si no me entendieron, me refiero a que todo el contenido de la botella corría por mis venas depués de ingerida y procesada por mi sistema digestivo). Es una sensación bastante fea estar semi-borracho a las cuatro de la tarde y sentir que tu domingo ya valió madre, ora sí, como ayer, me gustaría estar entrepiernado y mientras escribo este post estoy persuadiendo a una amiguita de que venga a ver películas conmigo y parece que ya está cayendo, así que mejor me despido, pues toavía tengo que bañarme, salir a rentar las películas que le dije que ya tenía, y tratar de quitarme esta borrachera porque no quiero que mi pequeño gran amigo me falle, pues ya saben que el alcohol es cabrón y sabe castigar a uno en donde más le duele.

Nos vemos.

viernes, 16 de enero de 2009

Mi novia Polly...


Pues me fue imposible continuar aquella serie que empecé con el nombre de
Mi novia Polly. Lo intrincado de la historia y severas lagunas mentales, no me permiten estructurarla ni tampoco darle un desenlace que, de hecho, ni existe.

Cuatro años han pasado desde que la aventura comenzó y la verdad es que, a la fecha, seguimos dándonos nuestros besitos esporádicamente, hablando como si llevaramos años sin vernos, y exigiendo nuestro lugar como si de un matrimonio se tratara. La acepté con sus defectos, le perdoné sus errores y ella hizo lo propio, después de lo que hemos vivido nuestra amistad es inquebrantable, tocamos fondo y salimos nuevamente a flote, aprendimos juntos a no ser rencorosos, que es posible pasar las barreras de la amistad y regresar, que las relaciones humanas son complejas, cada cabeza es un mundo y cada par es otro distinto. Tras cientos de episodios malos y buenos, en su nombre sólo me cabe un pensamiento...

"La conozco como si la hubiera parido"

domingo, 11 de enero de 2009

Historia Etílica


Jaja orita recordé una anécdota bien jocosa, de una vez que fui a cancún para spring break y me puse hasta el culo, era casi un zombie siguiendo el desmadre nada más por inercia y unos cuates, que viven allá, nos llevaron a un table de mala muerte en el centro de la ciudad, cosa que no recuerdo porque me dormía en cuanto tenía oportunidad. Dicen mis amigos que me sentaron a la más gorda del lugar, quien frotaba sus caídos senos por mi cara mientras todos reían de mi deplorable condición.

Al día siguiente en el coche, un amigo sintonizó la radio y se escuchaba "Dile" de Don Omar, canción que para ese entonces no conocía, pero misteriosamente me resultaba muy familiar, traté de hacer memoria e imagenes borrosas me venían a la mente: un tubo, humo de cigarro, luces de neón y "bailarinas" con cesárea. Les pregunté a ellos y efectivamente esa canción la había bailado una de las señoritas de la noche anterior, lo cual me dio mucha risa porque quería decir que mis sentidos siguieron trabajando y mi cerebro había conseguido procesar algunas sensaciones en ese estado practicamente inconsciente. Todavía conservo una dos fotos que tomaron unos amigos con su celular y cámara, en la que salgo dormido mientras una teibolera me observa riendo.

sábado, 10 de enero de 2009

Infancia


Hay un episodio en mi vida que fue y sigue siendo muy importante para mí en varias dimensiones. Tendría unos tres o cuatro años cuando en un berrinche irracional, como los que se tienen a esa edad, decidí salirme de mi casa, tomé mis pertenencias más valiosas, improvisé una maleta con un palito como lo había visto en televisión, y decidido como nadie me lancé a la aventura de mi vida. El miedo se apoderó de mí antes de la media cuadra, cada paso vacilaba más, y estaba a punto de abandonar la empresa derrotado cuando escuché un grito salvador:

¡CI, MÉTETE AHORA MISMO A LA CASA!

Llorando regresé a mi casa, pero las lágrimas no reflejaban el alivio que sentía, años después comprendí el propósito de aquellas vehementes palabras. Mi padre, aunque sabía que no me iría, no me dejó fracasar, prefirió pasar por ogro que causarme inseguridades, por detalles como estos, no alcanzan las maneras para manifestar mi admiración hacia mis progenitores que, con defectos y virtudes, criaron a un hombre equilibrado y seguro de sí mismo, siempre he pensado que si eres un adulto saludable y te quejas de tus padres hay algo mal contigo.

domingo, 4 de enero de 2009

Tanta curva y yo sin frenos...


Hoy, mientras fisgoneaba las fotos de una amiga, me vino esa frase a la mente y me arrancó una carcajada. La única vez que la dije -es que yo utilizo otras- fue en prepa excusándome con un amigo por haber salido con su prima. Recuerdo que ella a menudo me llamaba para preguntarme cómo estaba y qué día salíamos, mientras que mi amigo me lo había prohibido terminantemente ya que era "como su hermanita".

Un día salí con ella esperando que nadie se enterara, pero la pendeja se lo dijo a toda su familia, por lo que al día siguiente mi cuate estaba encabronadísimo y yo sólo atiné a decirle:

¡Ay, es que tanta curva y yo sin frenos!

El pendejo se cagó de risa y acordamos que si yo invitaba el cartón de caguamas quedabamos a mano. Su prima por diez litros de cerveza, y eso que "era como su hermanita", después de pensarlo me di cuenta de que me salió bastante caro el capricho, ni pasó nada y no volví a salir con ella porque era bien aburrida.