Largas y amenas pláticas misceláneas, mi afán de "portarme bien", y la fantasmal presencia de una persona, hacían de mí un caballero, pero había una razón que sobrepasaba todo eso, la misma razón que me impedía preguntar por aquel novio radicado a miles de kilómetros, y que me obligaba a comportarme como la persona más cool en el planeta, amable pero ligeramente indiferente: "a las mujeres, ni todo el amor ni toda
Be cool, my friend.



1 comentario:
mmmm suelen pasar situaciones así, sobretodo cuando uno espera demasiado de las viejas, uff! son mamadas, no lo crees? pero bueno el hacerse joto no es opción jaja aunque uno le batalle las viejas son lo mas chingon y mas si se le batalla... jaja
Dios Cáido
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