Hay un episodio en mi vida que fue y sigue siendo muy importante para mí en varias dimensiones. Tendría unos tres o cuatro años cuando en un berrinche irracional, como los que se tienen a esa edad, decidí salirme de mi casa, tomé mis pertenencias más valiosas, improvisé una maleta con un palito como lo había visto en televisión, y decidido como nadie me lancé a la aventura de mi vida. El miedo se apoderó de mí antes de la media cuadra, cada paso vacilaba más, y estaba a punto de abandonar la empresa derrotado cuando escuché un grito salvador:
¡CI, MÉTETE AHORA MISMO A LA CASA!
Llorando regresé a mi casa, pero las lágrimas no reflejaban el alivio que sentía, años después comprendí el propósito de aquellas vehementes palabras. Mi padre, aunque sabía que no me iría, no me dejó fracasar, prefirió pasar por ogro que causarme inseguridades, por detalles como estos, no alcanzan las maneras para manifestar mi admiración hacia mis progenitores que, con defectos y virtudes, criaron a un hombre equilibrado y seguro de sí mismo, siempre he pensado que si eres un adulto saludable y te quejas de tus padres hay algo mal contigo.



12 comentarios:
Chida la anécdota.
versch, a mí me pasó algo similar cuando tenía ocho.
mi madre, quien en ese entonces exhibía una personalidad muy desequilibrada, decidió correr a su pequeñín de la casa. la razón es lo de menos. no importa ahora.
yo sí me largué. me fui al bosque de tlalpan, que quedaba a dos cuadras de mi casa.
pasé la noche trepado en un árbol, cagándome de frío, aunque no de miedo.
escuché a lo lejos los gritos de los vecinos, quienes alertados por mi madre salieron a buscarme.
no dieron conmigo hasta el día siguiente que regresé a mi hogar, cuando el hambre era ya insoportable.
ahora que lo recuerdo, mi único objetivo era aguantar lo suficiente como para hacer temblar de miedo a mi madre; hacerla arrepentirse por haberme corrido.
cuando regresé, estaba llorando y hablando con la policía.
creo que eso contribuyó a convertirme en una persona como mi madre: en un culero con alma insegura.
yo creo que mientras somo niños todos alguna vez pensamos en irnos de la casa...
pero en mi caso fue porque no queria estudiar para un examen de matematicas, escapar de la casa era la mejor solucion para mi...
despues me dio miedo, y mejor me puse a estudiar... aunque no entendia ni madres.
Como bien dicen, todos en algún momento de la vida nos hemos querido fugar de casa, esto siempre nos deja una lección de la vida, a veces retorcida y en tu caso, en algún buen recuerdo y enseñanza.
¡Ooohhh! =)=) Qué sabio tu padre (como todos los padres jeje). En el fondo nos quieren, ¿verdad? Jeje. Me alegro de que acabase así tu "huida" y no como la otra persona que comentó :S
Un beso.
Plisplasplisplasplisplas :___)
a la verga! te llamas CI?
Como dicen por arriba, de pequeños todos pensamos alguna vez en irnos de casa. Nos imaginamos a nuestros padres buscándonos todo preocupados y arrepentidos de habernos echado la bronca y ese pensamiento nos gusta.
Luego muy poquitos se atreven a intentarlo. Yo no fui capaz, me limité a mear desde el balcón.
a mi me paso algo asi, solo que yo no me estaba llendo de mi casa,Pero estaba decidida de mudarme, y entonces... ME ESTABA MUDANDO AL PATIO!!! pero asi de que empeze a sacar la comida de mi casa, y en una soga que se usaba para tender la ropa colgue unas sabanas para hacer "una casita de campaña".....
Sabes que fue lo más cagado? Que cuando regreso mi mama del super me dijo DIANA! QUE HACES??? y yo no tuve el valor para decirle que me mudaba, entonces solo respondi "JUGANDO!"
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Jaja pinche obeso prófugo:
"corrí y corrí, huyendo de casa, pero a la media cuadra mi obesidad infantil severa me detuvo, si no, neta que hubiese escapado"
Pinche Cabrón InsensibleTL
Estoy de acuerdo contigo
Hay algo mal conmigo!!!!
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