martes, 10 de noviembre de 2009

Anécdota que no necesariamente cuenta con moraleja o información relevante


Todos alguna vez hemos estafado a alguien involuntaria pero concienzudamente, es decir, permitido que la otra persona se equivoque en darnos más dinero, producto o servicio de lo que nos correspondía. Si no es así, lo más probable es que tú mismo hayas sido vícitma de esos actos, lo cual significa que eres bien pendejo.

Pero bueno, la cosa es que vinieron unos amigos de mi ciudad a ver el concierto de cierto grupo popero mamón, y se alojaron en mi departamento. Un día llegó uno de mis amigos del súper y yo, que estaba ocupado jugando tetris, le pedí que tomara mi billetera y se cobrara el dinero que me había prestado la noche anterior. Como yo confío mucho en mis amigos no conté mi dinero hasta dos días después de que ellos se fueron, y al hacerlo, tuve la grata sorpresa de encontrar que mi amigo había puesto la cantidad de $450 pesos, sin retirar un billete de $500 como correspondía, pero yo, que soy una persona sumamente honrada, hice lo que cualquier caballero hubiera hecho, le llamé por teléfono y le agradecí por el dinero que me regaló, diciéndole que las próximas cervezas serían a su salud.

9 comentarios:

Cabrón Insensible dijo...

*Cuando digo anécdota que no necesariamente tiene moraleja o información relevante me refiero a que es una pendejada.

Janus dijo...

Por eso dicen que la estupidez sale cara...
Entonces tu pagas las chelas, ¿dónde nos vemos?

cari dijo...

jajaja

muy bueno el final

Ana dijo...

Jaja. Al menos se lo dijiste xD

luna dijo...

Yo quiero un amigo asi ...

.. Âtipik Fräulein.. dijo...

a su salud!!! las siguientes chelas jeje

Bruno el bibliófilo dijo...

Con esa lana son casi dos cartones, también quiero ir, es mas, yo pongo un cartón

Ontobelli کτγℓع dijo...

jajaja

Apurate a comprarlas antes de que suban de precio.

¡Malditos políticos!

Magenta... dijo...

Jajajaajaja muy bueno...
donde son las chelas??